De cómo el Rey está en paños menores

de Agustín García Calvo

Durante un par de años estuvo Agustín García Calvo publicando una serie de NOTICIAS en el diario El País, 19 de las cuales recopilaría posteriormente en el libro NOTICIAS DE ABAJO, publicado por la editorial Lucina en 1991. Recogemos a continuación la que lleva por orden de numeración el 3: De cómo el Rey está en paños menores.

…”Hoy nos parece oportuno, como lo es siempre, recordar brevemente el primer mandamiento político de la gente del común: la táctica más elemental para poder desde abajo decir NO eficazmente.

Pues ello es que, de las armas que el Poder emplea para liquidar al pueblo y convertirlo en Masa de Individuos, no son las primeras los fusiles ni las centrales nucleares ni la silla eléctrica ni siquiera los autos personales, sino que la primera es la mentira: sin la mentira y la fe en la verdad de la mentira que a las poblaciones se les inculca (pero que los propios Ejecutivos de Dios han de tener: más fe cuanto más arriba en el Escalafón), sin eso tampoco los fusiles y demás funcionarían.

Así que no debe usted andar esperando a que le cuenten que la Democracia norteamericana ejecuta (fíjese usté en la palabrita) y que la Cuba Revolucionaria hace lo mismo y lo mismo la República Popular China, para escandalizar con esas formas extremas de administración de muerte: tenía usted que haber empezado antes: en cuanto oiga sonar cosas como PATRIA, FAMILIA, DIOS o ALÁ, DEMOCRACIA (una u otra), DESARROLLO, FUTURO, RENTABILIDAD, CULTURA, ya puede sin más echarse a temblar; porque ahí está la madre del cordero y lo otro sólo son unas últimas consecuencias escandalosas.

Bien lo sabe la gente en sus corazones, cuando oye caer de arriba tales Ideas y Verdades; sólo que generalmente se calla: ¡tanto pesa el terror sobre las almas de cada día!

Pues sólo en los países poco desarrollados toma forma de terror de pistolas, de hogueras, de cárceles, de guerras o de infiernos: bajo modalidades más progresadas de Poder, el terror se manifiesta en formas más blandas y cotidianas, de manera que apenas se da usté cuenta, y lo tiene casi que en la sopa; pero no es menos terror que aquéllos otros: es el terror de quedar fuera del cuadro, de no ser uno de la mayoría, de no ser normal, de no ser culto, de no tostarse en el verano, de no saber los nombres de lo Ejecutivos de Dios o de sus Señoras.

Contra ese miedo nos permitimos aquí sugerirle algún remedio, algo que le deje decir NO a pleno pulmón y alegremente, hombre, a ver si revive usted un poco.

Así, en conjunto, el secreto consiste en que el Rey, de verdad, está en paños menores en la Catedral, que ninguna figura aparece en el retablo de las maravillas; así que no hay motivo para no declarar que está en paños menores el Rey, que nada pasa en el retablo, y al contrario, alguna razón que no necesita de razones invita a declararlo, en dondequiera, en cualquier momento, como el sacristán borracho de don Juan Manuel, como el sargento energúmeno de Cervantes.

Nada en la cosa que le haga callar a usted, sino sólo el miedo de que, según la fe impuesta por los falsos tejedores o los titiriteros, al decirlo se declare usted maldecido, hijo de puta, “de ellos, de ellos”, como dicen las Autoridades en el Retablo. Se requiere pues que le importe a usté un rábano ser un hijo de madre y perder su legitimidad, como nada le importa al niño, al perdulario, al vástago de padres desconocidos en el cuento: así podrá usted decir cómo es la cosa; y verá cómo, empezando por ahí, por abajo, la gente va perdiendo el miedo a reconocer lo que siente y pasa la voz de los ciudadanos al Ministro ( “de Ellos, de Ellos”, con mayúscula), hasta que se vea en paños menores el Rey mismo. Tan sencilla es la condición ( un poco de desinterés por su propia clasificación social) para que pueda usted decir la mentira de las verdades que le venden….

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