Si es que la mujer va pidiendo guerra

Artículo aparecido en Teleprensa.es, periódico digital de Almería, y suscrito por Antonio Cobo, sacerdote, en donde aborda muy seriamente “El vestir de la mujer”

Ya que no se oye a casi nadie decir cosas sensatas a las mujeres, lo siento pero me toca a mí, ¡que barbaridad¡ ¡ un cura hablando de mujeres ¡.
Lo que leí en las páginas de la prestigiosa revista Hacer familia me encantó, especialmente cuando descubrí que lo firmaba la estilista Marina Echanove, una mujer joven y que habla en plata, cuando habla de moda. En este escrito trata de la moda femenina para el trabajo fuera de casa.

"Me gustaría posar desnuda como la concejala de Lepe, pero ya no estoy en condiciones" Foto: Elmundo.es

Sus palabras van entre comillas porque son suyas:

“Es cada vez más frecuente la que va al trabajo como si fuera a la discoteca sin tener en cuenta que sus compañeros, que son hombres, en principio están para trabajar no para ligar. Una de las grandes incongruencias de muchas feministas es la constante exigencia de respeto para las mujeres, a la vez que reivindican su derecho a ir vestidas como les apetezca. Otras, afortunadamente, no piensan igual, como la participante de un foro de mujeres que decía: Llevamos siglos luchando para que a la mujer se nos trate como a personas no como a objetos, ¿por qué ahora intentamos que se nos trate como a un cacho de carne? ¿Dónde está nuestra dignidad?
Y es que resulta que nuestros compañeros del planeta son hombres, no marcianos, y que ante el cuerpo femenino sienten un tirón automático de índole sexual, con la consecuencia de que la que va enseñando hasta la campanilla puede acabar convirtiéndose fácilmente en objeto de placer, lo que obviamente conlleva una degradación de la persona.Las mujeres no nos acabamos de enterar, puesto que nosotras no tenemos esa misma sensibilidad. ¿A que a ti no te produce ninguna emoción ver el canalillo del fontanero cuando se agacha? Pues ellos si que tienden instintivamente a fijarse en los aspectos puramente carnales de la mujer. Los hombres no tienen que dejar de ser hombres, somos las mujeres las que tenemos que empezar a respetar su fisiología porque vivimos en sociedad y el respeto mutuo es importante. Cuando vas vestida pidiendo guerra no se lo estás poniendo fácil al señor de al lado. La mayoría de ellos, a no ser que estén enfermos, agradecerían que sus compañeras fueran más tapaditas a la oficina…y sus mujeres también.
Dice Ana Sánchez de la Nieta que la necesidad de cubrir los valores sexuales es un medio para permitir que se descubran los valores de la propia persona. Y es que el vestido “habla” de ti, nos guste o no, nuestro aspecto exterior pregona cómo es nuestro espíritu, aunque a veces la información pueda ser errónea. Hay que vestir femenina, pero todas sabemos que hay sutiles diferencias entre ir femenina e ir provocativa”.

Pues si lo dice una joven estilista, yo que ¿qué voy a decir?

Antonio Cobo, sacerdote

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